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1745. Ocurrir. – El Señor me instruyó para arreglar mi casa.

 

 

1745. Suceso ocurrido a Raymond Aguilera el 29 de Julio del 2003 a las 10:30 AM.

 

Hace como tres semanas el Señor me había dicho que arreglara mi casa. Así que empecé a regar el césped, a plantar algunas flores y quitar la maleza al rededor de la casa.

Entonces un roedor empezó a hacer huecos en el patio. Intenté de todo para deshacerme de él, pero nada de lo que yo hacía lo mataba. Intenté trampas, venenos, gas venenoso, hasta intenté ahogarlo con agua. Pasó por encima los dos tipos de trampas que utilicé, y las enterró. No se comía el veneno y el gas venenoso no lo detenía. Tratar de ahogarlo, fue un desperdicio de agua. Así que una mañana se me ocurrió la idea de electrocutar a este roedor monstruoso que estaba haciendo huecos en mi patio. Humedecí la parte interna de un hueco con agua y puse cables eléctricos vivos dentro del hueco en espera de freírlo como a una tostada.  Bien, la siguiente mañana, el hueco estaba tapado y nada había sucedido. Así que removí los cables y los probé con mi voltímetro. El medidor indicaba 120 V. Ahora, estaba perdido, no sabía que hacer. Así que puse nuevamente los cables y esperé hasta la mañana siguiente y otra vez el hueco estaba cubierto y los cables todavía tenían los 120 V.

Suena gracioso, pero empecé a pensar que había algo espiritual al respecto. Pues el interruptor eléctrico, hubiera saltado si el roedor cerraba el circuito de los cables, pues la tierra estaba completamente empapada. Pero este roedor le paso por encima en dos ocasiones diferentes y nada le pasó.

Uno de esos días mientras trabajaba en el problema de este roedor, un pajarito, voló a un árbol cerca de mí y luego se paró en mi cabeza. Se paró allí y empezó a mirar a su alrededor como si yo fuera su amigo (Ah, también veía una culebra de jardín, en el jardín casi todas las mañanas). Bueno, de nuevo puse las trampas y el roedor camino sobre ellas y cubrió su hueco nuevamente. Desde entonces, me rendí, al menos temporalmente, pues estoy cansado de guerras con roedores.

Durante este tiempo, empecé a leer la Biblia desde el principio y pasé por unas escrituras las cuales no me acordaba haber visto antes.

Gen 9:5 Porque ciertamente por vuestra propia sangre pediré cuentas. Pediré cuentas a todo animal y al hombre. Yo pediré cuentas a cada uno por la vida del hombre.

Continuando, me empecé a preocupar pues se me estaba acabando el dinero y el Señor me seguía diciendo que continuara comprando el material para el jardín. Así, un día, fui al almacén de materiales “Yardbirds” para comprar dos matas de jazmines y cuando iba de vuelta a casa, mi lengua de oración arrancó. Escuchaba una y otra vez la palabra en español, “patata”. Debo agregar que la presencia del Señor ha sido muy fuerte estas últimas tres semanas, pero Él ha estado hablando muy suave y me molestaba, pues a veces parecía que yo estuviera hablando solo. Así, mientras conducía a casa repitiendo “patata”, en mi lengua de oración dije, “Señor, en realidad no sé si eres Tu o soy yo el que esta haciendo estas reparaciones de la casa”.

Entonces el Señor dijo, “¡Soy Yo, no tu!”

Entonces dije, “No tengo idea de lo que significa eso de patata, patata, patata. Me podrías explicar que estoy haciendo gastando todo este dinero en la casa y que significa todo esto de patata, pues no quiero estar gastando este dinero si no es tu iniciativa.”

Bien, cuando llegue a casa y estaba descargando los jazmines miré la etiqueta y me di cuenta que no eran matas de jazmín sino de patatas. Entonces me di cuenta que el Señor me lo estaba tratando de decir. Había comprado las plantas equivocadas. Así que tuve que volver al almacén y cambiar las plantas.

Hoy me di cuenta que realmente se me estaba acabando el dinero, entonces el Señor me mostró las plantas que Él quería para el frente de la casa. Por alguna estúpida razón, yo estaba pensando en no comprar estas plantas debido al dinero. Pero recordé las escrituras:

Prov 9,10 “El comienzo de la sabiduría es el temor de Jehovah, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.”

Así, luego de desayunar, fui a Yardbirds y Home Depot y compré la cubierta de tierra que el Señor quería. Pero internamente seguía preguntándome de dónde iba a salir todo ese dinero.

Luego, cuando volvía a casa el Señor dijo, “Mi Casa es tu casa. No te preocupes por el dinero, te daré lo que necesitas.”

Bueno, supongo que no he cambiado mucho, todavía me preocupo demasiado. Dios los bendiga a todos.

 

 

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