Click to listen highlighted text! Powered By GSpeech

0935. Suceso – un viaje de campamento con el Señor, y una parábola viviente para mí.

 

935. Suceso ocurrido a Raymond Aguilera el 31 de Julio de 1996 a las 11:18 PM.

 

Nota especial:

El viaje fue una parábola viviente para mí, pues el Señor me reveló el significado de algunas de las cosas que sucedieron en este viaje, la semana siguiente. Van atener que leer ese material para entender el viaje. Dios los bendiga.

Viaje a acampar con el Señor:

Tenía planeado un viaje para visitar a mi hermana en Eugene, Oregon, pero en realidad lo que quería era salir del pueblo, pues mis manos me dolían mucho y estaba cansado. Así que el Domingo en la Mañana el Señor me despertó y me dijo, “Quiero que salgas de California y te vayas al Norte por la Autopista 5”, y eso fue todo. Él no explicó más. ¡Eso fue todo! Así que llamé a mi hermana y le dije que tal vez no podía verla en este viaje pues el Señor me había dado otras instrucciones.

Así, luego de hacer chequear mi carro, encontré que tenía que cambiar dos neumáticos y que los cuatro soportes del motor estaban rotos. Eso casi me deja quieto donde estaba, pues iba a usar el poco dinero que tenía de la hipoteca para pagar por el viaje y no tenía siquiera la mitad de eso. Entonces empecé a reconsiderar el viaje, pues luego de pagar la reparación del carro quedaría poco dinero para gasolina y comida y no tenía la menor idea de hacia donde estaba yendo. Pero el Señor seguía diciéndome que no me preocupara que siguiera hacia el norte por la Autopista 5.

Así que pagué por la reparación del carro y me empecé a preguntar de donde vendría el resto del dinero. Vacié mi cuenta corriente y estaba ya listo para la carretera con dos neumáticos nuevos y dos soportes del motor rotos. (solo tuve dinero para arreglar dos de los cuatro soportes). Revisé la caja postal por si el Señor había enviado algo de dinero a último momento. ¿Qué creen? El dinero que había gastado en la reparación me estaba esperando en la caja del correo, MINUTOS antes de salir para la Autopista 5. Con mi carro con las maletas, el miércoles 31 de Julio, estaba saliendo. No sabía a dónde estaba yendo, excepto que tenía que salir solo e ir por la Autopista 5, hacia el norte y salir de California.

Me gustaría decir que si alguno de ustedes alguna vez a hecho algo así, seguro te pone a prueba, ¿no es verdad? Bien, mientras conducía hacia el norte por la autopista 5, se me indicó que fuera al Monte Lessen. Este fue uno de los lugares que no visitamos con Ron en nuestro viaje al volcán del Monte Shasta el año pasado. Me detuve en un pequeño pueblo antes del Parque Nacional del Monte Lassen y compré algo de comida. Y por alguna razón compré un matamoscas. Acampé en el primer sitio para acampar a la entrada sur al Parque Nacional del Monte Lassen. Luego de levantar mi tienda, decidí dar una caminada. Durante la caminada, recordé lo que el Señor había dicho hace años, “Mira al firmamento.” Así que durante mi caminata, miraba al firmamento y me preguntaba que tenía el Señor en mente.

Entonces me dijo el Señor o me mostró, no sé cómo explicarlo, pero empezó una comunicación con el Señor. Él empezó a explicarme que cuando mi esposa y Yo, nos separamos hace años, yo había desistido de casarme de nuevo por el bienestar de mis hijos. Y una vez los había levantado, había desistido de casarme otra vez, pero está vez por Él (El Señor). Pasé las siguiente horas esa noche, mirando las estrellas y orando al Señor. Todavía no sabía exactamente que se suponía debía estar haciendo, excepto que tenía que salir del Estado de California.

Parecía que el Señor me estaba mostrando más áreas volcánicas o una extensión del viaje al Monte Shasta. Él no lo dijo en palabras, pero fue infundido en mi espíritu.

¿Cuántas veces se puede ver un volcán o el flujo de lava? Me seguía preguntando, ¿Por qué estoy aquí?

Percibí que el Señor me estaba probando, para ver si ciegamente iría dónde Él me dijera, al menos lo sentía en mi espíritu. Ore un poco más al Señor y me fui a acostar, preguntándome todavía el porqué el Señor me había recordado mi pasado matrimonio. La siguiente mañana me desperté…

Es extraño mientras le habló a la grabadora, sigo viendo una criatura negra y uno de sus grandes ojos verdes, mirándome en espíritu. No sé si es bueno o malo, pero estoy siendo observado en espíritu…, pero voy a continuar y documentar el viaje.

Bien, acampé y me levanté temprano esa mañana y reempaqué la mayoría de mi equipo de camping en mi carro para la siguiente dirección desconocida. Percibí que debía leer más la Biblia, entonces volví a la mesa de comer en el campo y empecé a leer el Libro de Mateo. Mientras estaba leyendo, vi una joven caminado por el campo. Ella caminó por el lado en que yo estaba acampando, dos o tres veces y la miré y me miró y eso fue todo. Ya que todo mi equipo estaba ya en el carro, luego de terminar mi lectura, me dirigí al estacionamiento, esperando recibir alguna Palabra del Señor antes de arrancar.

Al llegar a mi carro, revisé el aceite y la joven que había visto antes se acercó y me dijo, “Oh, no nos está dejando, ¿verdad?”.

Dije, “Sí.”

Le dije que estaba en un viaje para acampar y darle descanso a mis manos del computador y que estaba dejando el estado en un retiro Cristiano. Charlamos. Y lo siguiente que encontré era que ella era fisioterapeuta y le ayudaba a la gente con problemas de los hombros y las manos. Empezamos a hablar y me preguntó si quería acompañarla a dar una caminada en uno de las senderos. Se me cruzó por la mente que talvez el Señor la había enviado a ayudarme con lo de mis manos, así que le dije, “Seguro.” Cerré la tapa del motor del carro y la seguí en esta caminata. No sabía a dónde estacamos yendo, pero era curioso. Me empezó a contar de su profesión y encontré que vivía a treinta minutos de mi casa en el Sobrante. (¿El mundo es pequeño?)

Esta fue otra coincidencia, que me hizo preguntarme que estaba sucediendo con el Señor. En la caminata de 3 millas, me mostró como ejercitar mis manos antes de escribir. Me dijo que las humedeciera en agua fría y mencionó que el problema talvez era de cómo me sentaba cuando escribía, y que el problema podía estar también en mi cuello y los codos y no solamente en la muñeca. Me explicó acerca de la cirugía y me dijo que viera un doctor que se especializará en manos y que me revisará las manos antes de que se empeorará. Continuó explicándomelo todo y yo absorbiéndolo e intentando recordarlo todo. Luego de nuestra caminata, nos devolvimos al campo y  luego al almacén de regalos y nos sentamos y charlamos acerca del parque y nuestro trabajo. Ella se devolvió a levantar su tienda y yo partí.

Vi algunos estratos de lodo de sulfuro caliente mientras manejaba a través del parque. Así que me detuve y caminé a su alrededor. Más tarde me detuve y vi un poco de nieve y cosas como esas. Para cuando terminé de caminar por el parque, se hizo tarde y decidí que era muy tarde para salir ese día, así que acampé otras cinco millas más allá, dentro del parque. Me levanté temprano para empezar el siguiente día.

Para entonces, el Señor me había convencido de ir a Parque Nacional de Capas de Lava cerca de la Frontera de California y Oregon. Así que me dirigí hacia allí y llegué al parque justo a tiempo para tomar un tour por unas cavernas de conductos de lava. Habían como 15 cavernas que se podían explorar. Armé mi carpa rápido y me uní al tour. Caminamos por las cavernas oscuras y nos mostraron cómo se mueva la lava caliente y la extensión de la era volcánica. Esta área era solo desierto con rocas de lava por todas partes.

Luego volví a mi carpa y encontré que el viento la había volado, dejando mis cosas al revés y se había roto una de las cuerdas del domo de la tienda. Volví a levantar la carpa y lo amarré todo, todavía pensando que estaría tratando de hacer el Señor, mostrándome estas capas y cosas como esa. Esa noche había una conferencia en murciélagos y asistí, pero el Señor no me dijo más.

La mañana siguiente, me dirigí hacia la casa de mi hermana en Oregon, preguntándome si el Señor me dejaría verla, pero el Señor no dijo ni sí, ni no, el Señor no dijo nada. Pero cuando estaba saliendo del parque donde tuvo lugar una famosa batalla, donde el Capitán Jack, este famoso Jefe Indio Modoc, tuvo una batalla con el Ejercito de los Estados Unidos hace como cien años. El Capitán Jack y sesenta hombres con mujeres y niños, dejaron la Reservación India y se devolvieron a las capas de lava, su tierra, cuando el Ejercito intentó hacerlos volver a la Reservación India. Se convirtió en una guerra y 600 soldados no pudieron capturar 60 indios. Resistieron por seis meses.

Había escuchado algo acerca de esta batalla hace muchos años, así que pensé que sería bueno hacer un tour por está área. Estaba un poco preocupado pues estaba solo en este desierto de rocas de lava. Cuando llegué allí, había un solo carro en el estacionamiento y no se veía nadie. Los guías habían avisado que habían serpientes de cascabel por todas partes y que fuéramos cuidadoso por donde camináramos, o donde ponía las manos. Podía darme cuenta que una persona podía caerse en una roca de lava y nadie darse cuenta que estabas ahí, por mucho tiempo. Así que estando por mí mismo, tenía que confiar en el Señor.

Pero el Señor había dicho, “¡Ve!”

Así que fui y Me mostró dónde vivían los Indios y dónde pelearon con el Ejercito por seis meses. Me tomó un tiempo para cubrir el campo de batalla. No podía comprender como los Indios Modoc podían vivir en cuevas o que comerían. Me imagino que podían comer ratas y serpientes. Y decían que el lago llegaba al borde de su fortaleza de roca de lava.

Profecía:

Mientras caminaba de vuelta hacia el estacionamiento, el Señor me dijo, “De esta forma es que van a vivir los Cristianos. Van a vivir en cuevas y se van a esconder.”

Era un sitio muy difícil así que le pregunté al Señor, “¿Por qué no me lo dijiste con anticipación? ¿Por qué esperaste hasta el último momento para decírmelo?” El Señor no respondió.

Entonces el Señor me dio permiso de ir a ver a mi hermana en Eugine, Oregon. Así que decidí detenerme en el Parque Nacional del Lago del Crater en el camino y quedarme allí por algunas horas. Luego conduje hasta Eugene y vi a mi hermana, y pasé dos noches allí. Durantes uno de mis ratos de tranquilidad durante la oración, escuché una voz audible que no parecía la del Señor. Así que inmediatamente salté de la cama, fui a la cocina y le pedí a mi hermana que orará conmigo. Luego que pedimos la Sangre de Jesús sobre la casa, las cosas parecieron calmarse. El resto del día fue placentero, pero tuve una pesadilla esa noche y mi hermana me dijo que ella también. Bien, descanse en la casa de mi hermana y me fui a la mañana siguiente. Podía darme cuenta que ella estaba preocupada por mi seguridad, pero traté de actuar como si no fuera nada.

Me dirigí hacia la parte norte de Oregon, al Parque Nacional de Recreación del Cañón del infierno. Siempre lo había querido ver pues se supone que es más profundo que el Gran Cañón del Colorado en Arizona. Así que me fui hacia allá. También sentía que el Señor me estaba guiando en esa dirección. Luego de manejar bastante, acampé por primera vez en Oregon. No sé cuántos de ustedes van a acampar, pero como saben, nunca se puede encontrar leña para fuego cuando vas a acampar, pero para mi sorpresa, primero encontré este lugar suficientemente grande para acampar, casi desocupado, escogí un sitio y abajo y escondido había un montón de leña para el fuego ya lista para una fogata. Esto va a sonar extraño, este campo tenía baños y use uno cuando estuve allí, pero percibí que tenía que orinar en el lugar que iba a acampar. Tuve que orinar tres o cuatro veces en el campo. No pienso que el Señor me estaba diciendo que lo hiciera, pero no podía detenerme. Parecía raro y extraño, pero acampé, quemé la leña, leí la Biblia allí, comí y me levante bien descansado la mañana siguiente.

Nota: Van a tener que leer las profecías que el Señor me dio la semana siguiente para entender por qué tenía que orinar.

El día siguiente me hallaba en el Museo del sendero de Oregon. Visité el Museo por algunas horas y me fui en la tarde y continué hacia el noreste. Unas horas más tarde, el Señor me envió al Monumento Nacional de las Capas Fósiles del Día de John, fuera de la autopista 26. Me encontré conduciendo por una trocha detrás de las colinas, que conducían a la Unidas de Colinas Pintadas. Tomé a la izquierda y subí por esta trocha del condado y estaba pensando en los dos soportes del motor que estaban rotos. Fui lentamente y calmadamente y encontré este sitio donde se han hallado muchos huesos de dinosaurio y hojas congeladas en las rocas. Caminé un cuarto de milla para ver las colinas pintadas que se elevan del valle. Estas colinas parecen realmente que fueran pintadas.

Toda el área era volcánica por lo menos hasta donde el ojo podía ver. Alguna vez en el tiempo está área estaba llena de solo volcanes. Ceniza volcánica, es lo que hace a las colinas pintadas y nada crece en ellas. Fue interesante para ver, pero por otro lado me preguntaba ¿Qué estaba haciendo yo ahí? ¿Qué se suponía debía ver? ¿Qué se supone que debo aprender? Caminé por toda esta zona por dos o tres horas, pero el sitio era casi todo desértico. Había muy poca gente allí y yo seguía pendiente de las serpientes cascabel pues estaba en zonas desérticas. Cuando estaba manejando de salida se me aclaró que el Señor estaba mostrándome apartes del Libro del Génesis. Las cosas que me estaba mostrando era del principio de la creación del mundo. Así ahora, me entusiasmé y me preguntaba que seguiría. Y el viaje al Monte Shasta era un fin posible para esta área.

Así que mi siguiente parada fue un pueblo fantasma, llamado Whitney. Este pequeño pueblo fantasma solo me tomó unos pocos minutos para atravesarlo y se me guió a continuar por esta trocha por detrás de las colinas por 15 a 20 millas. Todo el tiempo estuve pensando en mis dos soportes del motor rotos, pero me imaginé que el Señor sabía lo que estaba haciendo.

Continué conduciendo, y seguía sintiendo ganas de orinar allí en la tierra. Y me preguntaba, “¿Por qué estoy haciendo esto?”

No era normal para mí. No lo puedo explicar, me gustaría poder. Me detuve en este sitio que tenía un arroyo corriendo y vi mi segunda serpiente. No era una cascabel, pero era una SERPIENTE. Así que decidí que era tiempo de irme. Quince minutos más tarde estaba en la carretera rumbo a la autopista, pero imagínense qué… Tuve que detenerme y orinar nuevamente. Ahora este asunto de tanto orinar me estoy empezando a preguntar si estoy bien de la cabeza. Entonces mientras encontraba donde empezaba la carretera pavimentada vi otra serpiente cruzando mi camino, así que me detuve y la deje cruzar y estoy pensando, ¿Por qué estoy viendo todas estas serpientes? Así que en 10 minutos estaba en la carretera nuevamente como la canción de Willie Nelson y dirigiéndome hacia el Área de Recreación Nacional del Caño del Infierno.

Luego de varias horas en la carretera, decidí detenerme y conseguir un helado, así que me salí a un lado de la carretera cerca de una pequeña tienda. Encontré que no era una tienda de comestibles, sino un almacén de esculturas. Como algunos de ustedes lo saben, antes era escultor. Un joven estaba intentando vender sus esculturas que había hecho con moldes de yeso y cosas como esa y yo estaba sorprendido pues parecía una tienda normal de pueblo. Empezamos a hablar acerca mi viaje y le había contado, cómo el Señor me había indicado que saliera de California. Entonces este joven me contó que era Cristiano, me dio un corto testimonio y le di testimonio acerca del Libro de Profecía. Me dijo que quería una copia del Libro de Profecía y que quería mostrársela a su pastor.

Esta parada aquí parecía demasiada coincidencia para que fuera coincidencia y las piezas se estaban juntando para mí. Así que me dio su dirección así podría enviarle la versión corta del Libro de Profecía. Afirmó que era muy nuevo con el Señor. Su cara se veía extraña, como si él necesitará escuchar esto. Él estaba sobrecogido. Y yo estaba resplandeciente y diciéndome ¡Uou! Otra coincidencia como la de la fisioterapeuta. Podría decir, me sentía realmente estúpido, pues mientras él me estaba dando indicaciones cómo llegar al Cañón del Infierno, me di cuenta que tenía una camiseta en la que se leía, “Témele a Dios.” No me había dado cuenta antes hasta que me subí a mi carro para irme. Así que unos minutos más tarde estada nuevamente en la carretera.

Hablando de coincidencias, cuando llegué al siguiente sitio de acampar cuatro horas más tarde, estaba casi desocupado, así que luego de dar tres vueltas por el campo, decidí quedarme en un sitio. ¿Adivinen qué? Había un montón de leña lista para una fogata. Lo vi como una señal del Señor que debía quedarme allí. ¿Adivinen qué? Sentí nuevamente que tenía que orinar tres o cuatro veces en el sitio de acampar luego de haber ido al baño cerrado. Estaba empezando a percibir al Señor en esto. Me quedé despierto, casi toda la noche leyendo el Libro de Lucas.

Me levanté temprano la mañana siguiente y arranque nuevamente y la siguiente coincidencia tuvo lugar cuando me equivoqué de giro, buscando el siguiente pueblo fantasma cerca del Cañón del Infierno. Gire equivocadamente a la izquierda en el pueblo equivocado. Estoy avanzando a cinco millas por hora y orando al Señor, “No se te olvide mis soportes rotos del motor.” Cada vez que me encontraba con un gran hueco en el camino. Este pueblo fantasma no estaba en ninguna parte que se pudiera encontrar y estaba para girar y devolverme bajando la montaña, cuando vi un aviso que decía, Bienvenidos la Zona Forestal Nacional Wallowa-Whitman, junto con otro aviso que decía que había un campo para acampar más adelante.

Este campamento estaba bien arriba de las montañas en medio de la nada, pero habían otros dos campistas allí cerca de un arroyo que parecía un río. Entonces di un par de vueltas buscando el mejor sitio y me decidí por uno donde vi un lugar para fogata y tres montones de leña, bien empacados. Lo único que hacía falta era un aviso con cinta roja brillante diciendo, “¡Acampa aquí Ray!” Esto era realmente extraño, pues cuando pasé por donde los otros excursionistas, estaban cortando leña para la noche. Todo lo que tenían que hacer era caminar dos sitios y coger la leña del lugar que yo había escogido. Esto me pareció extraño pues haciendo camping en California nunca encuentras leña para fogata y si la hay el guardián no quiere que la quemes. Quieren que la compres de ellos, o fuera del parque, pues no quieren que la gente corte los árboles para leña.

Sentí paz en este lugar, pero ¿Adivinen qué? Fui al baño y sentí la necesidad de orinar en el sitio de acampar nuevamente. Un extraño patrón se había dado desde que dejé la casa de mi hermana. Me preguntaba, si era coincidencia otra vez. Tres sitios de acampar, con tres montones de leña listos para el fuego y todo lo que necesitaba era un fósforo. Me paré allí a observar los otros dos lugares ocupados y había gente cortando leña con hachas y sierras, tratando de alistar la leña para la noche.

Me pregunto, “¿Por qué no miran y solo vienen acá y toman esta leña?”

Están aquí, en un montón, al lado de la fogata. No hay manera de que no hubieran visto esta leña. Bueno, lo único que puedo decir es “¡Alabado seas Jesús!” Luego levanté la tienda y comí. Prendí el fuego y empecé a leer la Biblia y realmente estuve en contacto con el Señor. Finalmente renuncié a entender estas coincidencias y me sobrevino cierta paz. No sé cómo o qué, había cierta paz sobre todo el sitio del campamento y yo sentía como si Dios mismo estuviera allí conmigo. Estaba acampando al lado del Arroyo del Águila y podía escuchar el agua moviéndose pacíficamente.

Ore y ore y ore esa noche y le dije al Señor que cuando me levantará le iba a construir un Altar de piedras del arroyo para Él. No sé ni como se me cruzó por la mente construir un Altar para Él. Así esa mañana me desperté temprano, bajé hasta el cauce del arroyo, recogí muchas piedras, escribí una oración y la puse en un envase de refresco y lo cubrí con un montón de rocas. Este fue mi Altar al Señor.

Una hora más arde, una de las personas del campamento de la esquina vino hasta donde yo estaba buscando unos cables, pues uno de los carros tenía la batería muerta, le dije que no tenía pero le sugerí que podrían intercambiar baterías con uno de los otros vehículos y encender el que estaba muerto con la batería cambiada y una vez encendido podían reemplazar la batería original. Se pasó media hora y no vi que sucediera nada en el campo de la esquina.

Así que fui para hablar con ellos y encontré que no tenían herramientas. Así que les dije, que yo tenía herramientas si querían intentar intercambiar las baterías, pero cuando habían quitado una batería, me vino una idea. Recordé el matamoscas que compre en la tienda. Les dije que pusieran la batería muerta al lado de la cargada y yo haría una conexión usando el cable del matamoscas. Así que usando un corta cable corté el matamoscas por la mitad y se interconectaron las dos baterías y el carro encendió. Los sorprendió a todos, incluso a mí. Pero yo sabía que había sido el Señor que me había dicho que comprara el matamoscas, pues no había necesidad de un matamoscas en un viaje a acampar.

Mientras conversábamos con la gente de este campamento, encontré que habían ido al Centro Cristiano del Jubileo en San José y que vivían un poco más de hora y media de mi casa en El Sobrante. ¡Que coincidencia! Empezamos a hablar del Señor y del libro de profecía y luego de terminar la mujer dijo, “No fue coincidencia que hayas tomado la ruta equivocada al venir para acá. Ya no creo en coincidencias.” Me pidieron que les enviará el Libro de Profecías cuando volviera al Área de la Bahía. Seguro que en este viaje han habido muchas coincidencias, ¿no es verdad?

Bien, luego que mis amigos del camping se habían ido a casa, intenté cribar ( cernir) oro con la tapa de una olla y traté tener mis manos en agua fría casi todo el día. Había tanta paz allí, que me quedé otro día más. Así que decidí buscar leña pues había quemado la mayoría de la tenía. ¿Adivinen qué? Justo detrás de mi carro al otro lado de la carretera había un tronco cortado y listo como los que me habían estado esperando al lado del fogón cuando llegué. Yo había caminado por allí dos o tres veces y esa madera no estaba allí antes.

Cuando ya había decidido quedarme, le dije al Señor, “Hice mi tarea y voy a hacer lo que la terapeuta había dicho. Voy a mojar mis manos en agua fría del arroyo y sentarme y mojar la mayoría de mi cuerpo, hasta la mitad de mi cuerpo por cuatro horas en el medio del arroyo.

Este marchar Cristiano me hace sentir como si estuviera en un bote sin remos y el Señor está tirando del bote, de tal forma que el uso de las manos se hace menor y menor. Así que ore por curación y ore por curación y todo lo que conseguí fue enfriarme y mojarme.

Luego de los primeros minutos en el agua, me dije a mí mismo, “Talvez debo cribar más por oro. Quien quita, talvez el Señor pague este viaje con oro puro. Vi un aviso autorizando cribar por oro en el camino, cuando me acercaba conduciendo. Y seguí pensando, si el Señor puede poner leña en cualquier campamento, puede ponerme oro en mi tapa. Así que la tapa de una de mis ollas, se convirtió en la batea para cernir oro nuevamente y empecé a cribar por oro cuando me senté en el medio del arroyo tratado de mantener los codos, las muñecas y las manos debajo del agua fría, lo más posible. Luego de 3 o 4 horas vino un hombre con su equipo de cribar y empezamos a hablar acerca de cribar oro.

Me dijo, “Ven sígueme, te mostraré como puedes cribar por oro.”

En el fondo yo pensaba, el Señor va a pagar por este viaje con ORO real!!!! Así que continué usando la misma tapa de una de mis ollas y este hombre estaba usando su equipo de lujo. De pronto, se me olvidó todo lo de Dios y empecé a divertirme y relajarme y tuve un recreo, o algo así…

Finalmente este amigo sintió pena de mí y dijo, “No vas a conseguir nada con eso. Tengo unas bateas extra. Si quiere comprar una por diez dólares.”

Le dije, “¡Seguro!”

Cuando volvimos al arroyo donde empezamos a lavar con batea buscando oro, volví rápidamente a la realidad. Pues una gran serpiente de cascabel espalda de diamante, de cerca de tres pies de larga, estaba moviéndose por donde tomé las rocas para el Altar y donde estábamos lavando con batea antes. Lo primero que cruzó mi mente fue, “¡No duermas en tu tienda esta noche!” También habían niños jugando en el agua, pues habían llegado algunos campistas al campo. Los niños estaban jugando a unos 40 metros de las rocas cerca de la serpiente.

Él me dijo, “Bien, ¿qué quieres que haga?, pues pude morder a uno de los niños o algo.”

Dije: “Has lo que quieras.”

Así que tomó su pala y bajó y empezó a pelear con esta serpiente de cascabel con su pala. Añadiría que yo estaba seguro arriba de un banco mirando todo esto. Él la mató y se la mostraba a todos.

Todo esto me puso muy incomodo. Así que oré al Señor si debía quedarme en la tienda esa noche. Puedo decir que no me gustó Su respuesta. El Señor dijo, “¡Duerme en la tienda!”

Así que tomé el cuchillo de cacería de Ron y lo puse al lado mío, en caso que otra serpiente de cascabel decidiera escurrirse bajo mi tienda. Me fue difícil dormir esa noche y oré bastante. Recordaba como Pablo en la Biblia habiendo sido picado por una serpiente mortal la lanzó al fuego y continuó con sus asuntos. Así que decidí, mejor pedirle al Señor que no me probara de esa forma, pues sabía que ¡me desquiciaría! Recuerdo una de las profecías que el Señor me llamó enclenque. Seguro que es un Dios sabio y me conoce muy bien. Mi amigo cribador de oro y mata serpientes quería que al día siguiente fuéramos a cribar oro y mi actitud con respecto a acampar y lavar en batea oro cambio drásticamente. Pero más tarde, luego de que él había matado la serpiente, cuando yo ya tenía la badea oficial para cribar oro, fuimos de vuelta al arroyo y me entrenó en cómo conseguir oro del lecho del arroyo. Pero de alguna forma mi interés por el oro no era el mismo.

Cuando oscureció, fui de vuelta a mi tienda y él fue a su remolque SEGURO, y empecé a leer la Biblia nerviosamente, con mi lámpara  encendida en el oscuro campamento, chequeando bajo mi asiento por serpientes cada diez minutos. Dormí incomodo. Decidí no quedarme un tercer día y no ir a lavar en badea por oro, sino salir a la mañana siguiente. También decidí no ir al Cañón del Infierno, sentía la carga de ir rápidamente a casa, ¡pronto! Me sentía muy incomodo, pues no sabía si tenía que ir al Cañón del Infierno, o no, y oré y oré.

Entonces el Señor me dijo, “Ve a casa.”

Así que me fui. Sabía que tenía que acampar por lo menos una vez más en la carretera antes de llegar a casa, pues quería ir directo a casa sin detenerme en ningún lugar. Manejé durante 8 horas hasta llegar a Ben, Oregon. Y acampé allí. Estaba cansado, y percibí que tenía que orinar en el sitio escogido para acampar. No lo entendía pero estaba muy cansado para pensar en ello. Otra cosa, no había leña en este campamento, pero levanté mi tienda de todas formas y me acosté por esa noche.

Me decía a mí mismo, “Este es el único lugar en que no ha habido leña y no sé si se supone que deba estar aquí.”

Pero era tarde y estaba cansado. No había estado allí más de dos, tres horas cuando me sentí intranquilo y no podía dormir. Dormí por una hora más o menos, pero tuve una pesadilla acerca de mi hija, un sueño que no tenía mucho sentido, me despertó y podía ver una garra en espíritu. Lo siguiente que sucedió fue que sentí que me iba a dar un ataque cardiaco. Me empezó a doler el pecho y el dolor se hacía pero y peor.

Estaba pensando, “Muchacho, si me muero en esta tienda, nadie va a saber que yo estoy aquí. No había casi nadie en los alrededores. Nadie siquiera pensaría en revisar mi tienda.”

Entonces el dolor se hizo peor y peor y yo seguía orando y orando e intentando ligar y increpar lo que estuviera causando esto. Así que tomé mi Biblia y la puse sobre mi pecho y oré y oré pero el dolor no se iba.

Le oraba al Señor, “Me enviaste aquí y ¿qué está sucediendo?

Estaba realmente asustado como por media hora, entonces se fue el dolor de mi pecho. Fue tan extraño. Sentía Ángeles luchando en esta batalla por todas partes alrededor de mi tienda. Miré mi reloj y era la media noche y sentía peligro por todas partes a mi alrededor.

Así que me dije, “Estoy saliendo de aquí.”

En medio de la noche empaqué mi tienda tratando de no despertar a los otros campistas y arranqué a las 12:45 AM. Conduje toda la noche hasta llegar a la casa de mis padres. Ellos viven como a una hora y media al norte de mi casa. Tuve que detenerme allí pues me estaba cayendo del sueño detrás del timón en la autopista. Dormí donde mis padres por unas horas y luego conduje hasta mi casa.

Unas horas más tarde mi hija me pidió prestado el carro para una entrevista de trabajo a unas pocas millas de mi casa. Volvió y me dijo que el carro se había sobrecalentado a unas pocas cuadras de mi casa. Levanté el capó (cubierta del motor) y encontré que la bomba de agua se había dañado. Otra cosa, durante el viaje algo me repetía que no usara el aire acondicionado. Buen, alabo al Señor pues me trajo seguro a casa.  El carro se descompuso pero fue a solo siete cuadras de mi casa y mi hija pudo conducirlo hasta mi calle sin problemas. Alabado sea el Señor, otra vez. Así que volví seguro, y todavía estoy tratando de hacer sentido del viaje. El Señor me dijo ciertas cosas personales en el viaje, cosas que no puedo poner en el libro, pues no son cosas que se pueden explicar. Me dio una profecía sobre los tiempos del final, aunque como estaba conduciendo no grabé.

Al final de esta profecía, el Señor dijo, “¿Estás preparado?”

Y le dije, ¿Que si estoy preparado para qué?

Y Él nunca me respondió. Le pregunté nuevamente, “¿Que si estoy preparado para qué? ¿Qué va a pasar?”

Y nunca me contestó. Es ese tipo de comunicación en que el Señor habla, tan claramente, tan sencillo, que sabes que está hablando con AUTORIDAD y PODER.

Quiero mencionar que la bomba de agua de mi carro se daño cuando volvimos con Ron del viaje al Monte Shasta, hace un año. La bomba que se daño esta vez, fue la nueva que se había instalado entonces. Tenía solo diez meses.

Comentarios:

Las impresiones que puedo darles, son solo las impresiones espirituales que me quedaron.

El Señor me estaba mostrando básicamente, fósiles y cosas prehistóricas. Lo que me vino a la mente fue Génesis (los siete días en que el Señor hizo al mundo). Me estaba mostrando la creación del mundo y al mismo tiempo, el fin de esta área en particular talvez por la explosión posiblemente del Monte Shasta, que va a destruir un área que cubre siete estados. Me supongo que me está mostrando el principio y el fin. El fin de los dinosaurios y posiblemente el fin de muchos en esta época. Él no lo dijo, pero veo las piezas del rompecabezas cazando juntas.

Nunca comprendí por qué tenía que orinar en los lugares de camping, pero fue extraño (Es todo lo que puedo decir, solo que fue extraño) pero, tenía que hacerlo y todas las coincidencias de la leña y cosas como esa… Durante todo el viaje, no sabía qué iba a hacer, o dónde iba a estar y a veces me asustaba. Todo el viaje fue impresionante. Y el carro dañándose casi en mi calle. Qué coincidencia, si se hubiera dañado en medio de las montañas o del desierto, me hubiera estado en aprietos. Bueno, con el Señor allí, talvez no sin esperanza.

Los sitios por los que estuve eran peligrosos y me decía mientras caminaba por allí, “Tienes que estar loco para andar por aquí solo.”

Pero, todo salió bien y volví a casa. La compañía de la hipoteca llamó y están tras de mí nuevamente y solo tengo que sentarme esperar y tener fe y confianza y dejar que el Señor se encargue de esto. Este es un loco andar Cristiano y nunca entenderé por qué hago, lo que hago. Todavía recuerdo la camiseta que usaba el joven en la tienda de esculturas, “¡TEME A DIOS!” Me supongo, que le temo y también lo amo. Bueno, supongo que eso es todo…

 

 

Vaya a la Próxima Profecía


El correo electrónico: Ray@prophecy.org

Para ayudar a financiar este ministerio Haga clic aquí.

O escribir a: Raymond Aguilera, PO Box 20517, El Sobrante, CA. 94820-0517, EE.UU..,

Para pedir los Libros de Profecía Clic en el Libro 

 Para ayudar a financiar este ministerio comprando una de estas pinturas haga clic aquí.

Trabajo de arte Youtube Video

 Para ver el trabajo de arte de Raymond Aguilera  Clic aquí

Registro de propiedad literaria de 1989-2013, Raymond Aguilera. © 1989-2013, Raymond Aguilera, Prophecy.org (sm) All Rights Reserved

 


 

Click to listen highlighted text! Powered By GSpeech