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0620. Profecía – Guerra Espiritual.

 

620. Suceso ocurrido a Raymundo Aguilera el 22 de Octubre de 1994 a las 12:00 del mediodía.

 

Mientras hablaba con un Hermano Cristian, él sacó a notación la forma extraña en que mi perro olía el aire. Entonces escuché una voz en espíritu decir, “Pon tus dedos entre la puerta y el marco de la puerta  y ciérrala.” Le dije a mi Hermano Cristiano que estaba escuchando en espíritu y nos miramos mutuamente.

Cerca de una o dos horas después se sentí realmente enfermo. Empecé a tener severos calambres estomacales y problemas de indigestión. Habíamos empezado a trabajar en la habitación de abajo pero tuve que detenerme del dolor. Entonces Mi Hermano Cristiano fue a la farmacia y me trajo un antiácido mientras me recostaba. Unas horas más tarde me levanté y nuevamente me enfermé así que me recosté y empecé a orar en lenguas.

Entonces dijo el Señor, “Ve a la tina y llénala de agua caliente.”

Así que me metí a la tina de agua caliente y me encontré en medio de un combate espiritual con mi lengua de oración orando en voz alta.

Entonces dijo el Señor, “Llena la tina hasta que te cubra el pecho, tal que solo la cabeza y el cuello estén afuera.”

Entonces el combate se puso realmente intenso. La lengua de combate aumento y estaba más enfocada. Era directa, precisa, rápida y en voz alta.

Entonces dijo el Señor, “Bendice el agua en Nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Entonces será Bendita.”

Así lo hice, entonces sentí calor venir de mi cabeza y no era por el agua caliente, justo después la legua de oración empezó nuevamente. Era extraño y satisfactorio al mismo tiempo. Entonces la legua de oración se hizo más loca y mi cuerpo empezó a agitar el agua y empezó a salpicarla por todas partes, intenté levantar mis manos al aire y el Señor me dijo, “¡NO! Mantenlas dentro del agua.”

Así que volví a meter mis manos bajo el agua y oré y oré en leguas.

Seguía escuchando la voz decir, “¡Cállate, Raymundo! ¡Cállate Raymundo! ¡Cállenlo! ¡Cállenlo!”

Y mi lengua de oración estaba completamente enloquecida y mi cuerpo y manos estaban por todas partes bajo el agua. Quería Sacar mis manos pero el Señor me seguía diciendo que las tuviera adentro.

Así que las mantuve dentro del agua y oré y oré.

Le repetía al Señor, “ ¡Mantén mi cuerpo que no se desarme!, ¡Mantén mi cuerpo que no se desarme!”

Pues mi cuerpo sentía como si se fuera a explotar. Estaba orando tan fuerte y rápido, tan dirigido que no creía que mi cuerpo pudira mantenerse integro.

Así que en mi mente, le repetía al Señor, “ ¡Mantén mi cuerpo que no se desarme!

Durante este tiempo, oré por los hermanos Cristianos que me estaban ayudando en el ministerio profético y sus familias. Oraba por mis familiares y todos los familiares de mis amigos que están en el ministerio. Entonces la lengua de oración se tornó aun más fuerte y más intensa. No creía que mi cuerpo pudiera seguir en la guerra o en el combate debido a su intensidad. Pero de alguna forma el Señor me mantuvo de una pieza.

Durante la batalla seguía viendo en espíritu explosiones nucleares en África, Suramérica, Europa, China, Los Estados Unidos y Canadá. Estas explosiones nucleares detonaban por todas partes y la lengua de oración se hacía más y más loca.

Me podía ver a mí mismo dándole ordenes a los Ángeles, hagan esto o aquello. Pero no sé qué les estaba diciendo. Mi carne sabía que les estaba dando instrucciones, pero no sabía cuáles eran las instrucciones, pues las daba en espíritu.

Recuerdo que pensaba mientras hablaba en espíritu, mientras mi lengua de oración se enloquecía dándole ordenes a los Ángeles, “Hagan lo que sea que el Espíritu Santo les diga pues yo no sé qué decirles”

Pero mi carne entendía que el Espíritu Santo le estaba dando instrucciones a mi espíritu para dárselas a su vez a los Ángeles y los Ángeles estaban siguiendo las instrucciones.

No sé si los Ángeles usaban flechas o balas de algún tipo. Podía ver claramente que cuando las fuerzas demoníacas eran impactadas con ese algo, en el impacto explotaban completamente en pedazos volando en todas direcciones. Esas partes de cuerpo o de espíritu o de lo que fueran, estaban volando por todas partes durante el combate.

El Señor estaba realmente limpiando la Casa. Durante esta parte del combate  podía ver los Ángeles enfrente de mí combatiendo. A medida que los Ángeles se internaban en la batalla dejaban lápidas encima de estos demonios destruidos. No sé cómo podía ver esto pero yo estaba bailando encima de las tumbas a una distancia prudencial detrás de los Ángeles del Señor. Como dije, me veía a mí mismo bailando y alabando al Señor encima de las tumbas y viendo esto desde el aire, en espíritu, todo al mismo tiempo.

Mientras tanto, seguía pensando cómo me habían sacudido la mugre la semana anterior. Y ahora estaba diciendo ¡Es mi turno o el turno del Señor! La guerra siguió y siguió. Luego Mi lenguaje oración se detuvo tan de repente como empezó. Estaba tan cansado después que no podía salir de la tina. Estaba totalmente extenuado. Seguro que me sacaron la mugre la semana pasada pero esta vez fue en dirección contraria. Bueno voy a ver si puedo descansar. Me imagino que esto es todo. (Fin)

 

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