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0296. Sueño – Un sueño de una nueva zona de la cubierta residencial.

 

296. Sueño dado a Raymundo Aguilera el 21 de Febrero de 1993 a las 6:32 AM.

 

Tuve un sueño acerca de un sitio de construcción para casas de residencia. Trabajadores de la construcción estaban construyendo algunas casas en los suburbios. Mi hermano y yo estábamos allí para entregar algo y eso era todo lo que debíamos hacer. No sé cómo o porqué o dónde se suponía que debíamos entregar las cosas. Pero se suponía que debíamos ir allí y entregar las cosas, creo que era arena. Los obreros de la construcción estaban trabajando dentro de las casas, pintándolas, a algunos estaban poniendo estuco y otros solo armaban.

Allí en la calle, pude ver dos hombres viejos trabajando con su nivelador, paleando y empujando arena a las calles. Estas no eran calles ordinarias de asfalto, creo que era concreto o algo que parecía concreto, pero no estoy seguro, pues estaban usando métodos de construcción que nunca había visto antes, pero estos dos hombres estaban nivelándolas. Mi hermano y yo estábamos allí mirando, nuestro trabajo era solo entregar la arena o lo que fuera.

Todos estaban trabajando y nosotros estábamos ahí parados mirando, finalmente mi hermano se aburrió y se fue detrás de alguien a una pequeña loma. Me dejaron solo y empezaba a cansarme también. Entonces empecé a buscar al hombre que me había contratado. Ya que quería que me pagara y así poderme ir. Seguía escuchando al hombre viejo moviendo la arena de aquí para allá y al otro ayudándole.

Empecé a sentir curiosidad de lo que decía aquel hombre. Lo escuchaba y lo miraba mientras él trabajaba. Él no me ponía atención, me ignoraba. Yo solo estaba parado ahí como un maniquí escuchando a la gente y mirándolos mientras trabajaban. De alguna forma sentía que acababa de salir de la secundaria, o algo así, conocía los principios de la construcción pero esta carretera era diferente y nueva.

Lo siguiente que vi, es que estaba siguiendo al viejo, como un chiquillo. Él era mayor y yo percibía que era el jefe, pero yo no lo sabía. No parecía el jefe, todos parecían estar haciendo su trabajo por sí mismos, en la construcción de estas pocas casas. Podía ver gente venir y preguntarle algo, pero su comportamiento no era el de un Jefe.

Parecía que lo único que tenía en mente era la porción de la carretera en la que trabajaba. Como si estuviera trabajando solo en ello con la excepción de del otro viejo. Así que decidí preguntarle dónde estaba el que pagaba las cuentas. Pues yo ya había terminado mi labor y no quería  quedarme ahí  perdiendo tiempo.

Le dije, “¿Dónde está el Jefe?” No dijo ni una palabra, solo siguió haciendo lo suyo. Lo seguí a una casa y enfrente de esta casa estaba esparciendo la arena y mostrándole a alguien como hacerlo. Fui y le pregunté nuevamente. “¿Quién es el Jefe aquí? Alguien me contrato y no sé quién fue.” Él no dijo palabra…

Entonces dijo, “Ven para acá.” Lo seguí. No podía mantenerle el paso al viejo. Y le pregunté nuevamente. “Solo sígueme” dijo, así que lo seguí. Empezó a regar más arena. Y le dije, “¿Sabes quién es el dueño de la compañía? Alguien me llamó para que entregará un poco de arena.”

Ahora me encuentro en un garaje con este hombre y había gente por todas partes. Por alguna razón él dijo, “sígueme” y se agachó debajo de un gran remolque abandonado. De alguna forma este remolque estaba levantado y estacionado en medio del garaje de una casa de residencia. Parecía imposible, pero estaba estacionado adentro.

No sé por qué pero los dos estábamos parados al frente de remolque y de pronto se agachó para a cuatro patas llegar hasta la puerta del garaje. Dijo, “Sígueme” entonces lo seguí debajo del remolque, lo cual parecía raro. Se movía muy rápido, para ser viejo, pero me metí debajo del remolque y lo seguí gateando. Por alguna razón el pasadizo debajo del remolque  se fue estrechando más y más.

Entonces el remolque empezó a moverse y me empecé a asustar pero me las arreglé para salir al otro lado sin problema. Para cuando salí de debajo del camión, él estaba afuera paleando arena. Y le dije nuevamente, “¿Sabe quién me contrató? Quiero saber quien me paga para poderme ir” Entonces dijo, “Quieres trabajar, ¿O no?” dije, “Sí, sí, tengo hambre. Sabe, en realidad llevo ya tiempo sin trabajar.” Él dijo, “Bueno, coge la arena y espárcela.”

Quería que la esparciera sobre esa plancha del extraño concreto, en la que él estaba trabajando, no era asfalto, ni concreto. Dijo, “Toma la pala y esparce la arena encima de esta superficie, y haz como te digo.” Y creo que agregó, “Voy a encontrar al que te contrató,” o algo así, no fue muy claro.

Entonces se fue donde este tipo que parecía la persona que maneja el dinero, o el contador. Al principio pensé que le estaba hablando de mí, pero al escuchar descubrí, estaba hablando de alguien más. El viejo le estaba diciendo al contador, “Le voy a enviar a este joven. Necesita dinero para volar a cierto lugar” y dijo “Asegúrate de tenerle el dinero listo y el precio del vuelo listo para el Lunes. Porque quiero que este tipo esté allí a tiempo”

Le estaba dando las instrucciones a su contador. Ahí me di cuenta que él era el Gran Jefe, el viejo que yo había estado siguiendo. Entonces me dijo, “El contador hace un buen trabajo, parece ocupado pero va a hacer lo que le indico, solo espera y observa.”

Le dije nuevamente, “¿Y quién es la persona que me contrató?” Él dijo, “Ven acá” Me dio la pala nuevamente y dijo, “ quiero que esparzas la arena aquí, donde quiera que veas un punto sin arena, quiero que la esparzas sobre ese punto.” Recuerdo que me sentí bien y feliz internamente, pues ahora tenía un trabajo de verdad. Por alguna razón no había estado trabajando realmente, el trabajo parecía fácil y la pala era pequeña. Me imaginaba que era un trabajo fácil y el trabajo de construcción se paga muy bien.

Así que dije, “Bueno, Okey, sí”, mi hermano y yo finalmente habíamos conseguido un trabajito que ambos podemos hacer y no es muy difícil. Así que empecé a buscarlo para que también pudiera trabajar. Le pregunté a todos y me dijeron que se había ido al otro lado de la colina detrás del camino de las casas con algunas personas. Traté de buscarlo sin éxito. Me dije, “Me pregunto por qué se habrá ido. Bueno, ya volverá”

El Viejo salió y se fue para alguna parte. Así, que miré la pala y empecé a palear la arena. Mientras trabajaba un gran camión grúa, llevando un carro, paso sobre la calle que se estaba construyendo. Me dije, “Esta grúa esta destrozando la calle nueva” Pero el viejo ni siquiera se molestó. No dijo nada y no parecía importarle. En cierto momento me quedé sin arena y él no me había dicho dónde conseguir más. No había montones de arena en ninguna parte. Estuve caminando por ahí buscando al viejo.

Al fin lo encontré y lo puse contra la pared y le dije, “ Okey, Me tienen que explicar lo que debo hacer y cómo hacerlo” Él dijo, “Bueno, donde quiera que vea arena en la calle, manténgala húmeda y esparce la arena en áreas que no la tengan.” Dijo, “ La gente invierte buena plata en propiedades como éstas y nadie quiere que las calles se agrieten. Así que mantén la arena mojada y así las calles no se agrietarán. La arena ayuda a que se seque lentamente. Evitará las grietas, la gente paga buena plata por estas casas y quiero mantener todo húmedo.”

Dijo, Ven para acá, te daré una sección que necesita arena.” Dije, “bueno” Pues ahora tenía algo de instrucciones y sabía exactamente que debía hacer. Me sentía muy orgulloso. Me tomó pocas paladas y se acabó la arena que tenía y lo seguí y llegué a un garaje que necesitaba un poco de arena. Así, que con orgullo esparcí la arena en los lugares que la necesitaban, yo era como el profesional de la arena.

Mientras tanto todo el mundo estaba haciendo su trabajo y yo andaba por ahí con mi palita esparciendo arena en lugares que lo necesitaban. Había estado haciéndolo por un buen raro cuando de pronto me encontré en el garaje que tenía el equipo adentro. Entonces el intercomunicador se encendió, mientras yo estaba allí, esperando, preguntándome que hacer pues se había acabado la arena. Entonces el viejo empezó a hablarme a través del intercomunicador.

No tengo idea como supo que yo estaba en el garaje, pero dijo, “Ray, sé que eres Cristiano” y continuo, “Vas a escuchar muchas cosas de estos obreros de la construcción, pues tienen la boca sucia y van a decir cosas acerca de la Cristiandad y cosas como esa. Así que si oyen que eres Cristiano te van a molestar,” y dijo, “Solo no los escuches” No podía escuchar bien sus advertencias debido a todo el ruido que había en el lugar.

Intenté escuchar sus instrucciones acerca de qué hacer y qué no hacer. Pues me decía que los obreros me iban a acosar si sabían que yo era Cristiano. Pero no pude escuchar sus instrucciones por el ruido de los carros y otras actividades. Escuche todo lo que me fue posible, pero todas estas distracciones estaban ahogando la voz del viejo en el intercomunicador. Entonces dejaron de llegar las instrucciones. Él nunca supo que yo no había escuchado todo su consejo. Solo escuché el principio. “No dejes que está gente te perturbe por lo que dicen con su boca sucia”, es todo lo que pude escuchar. Así que me dije, “Mejor mantengo mi boca cerrada y no digo nada.”

Así que ya para terminar, la voz se detuvo. La gente empezó a llegar a este garaje y a poner su equipo y sus cosas. Los escuché hablando y empecé a sentirme inseguro e incómodo. Me empecé a sentir incómodo con el trabajo. Nunca había recibido instrucciones completas de cómo hacerlo o cómo sería remunerado, o Cuánto.

Pero el viejo dijo, “Sigue viniendo. Vuele mañana” aunque talvez yo no este aquí. Asegúrate que la calle no se agriete, mantenla regada, con la arena encima y todo estará bien. Estaré pendiente que consigas mucho trabajo.” Entonces el Sueño se terminó. Nunca supe quién era el viejo o su nombre. Intenté buscar el nombre de la compañía en el equipo de la compañía sin éxito. Nunca supe quién me pagaría o cuánto. Todo lo que sabía era que tenía un nuevo trabajo. Ese fue el Sueño.

Comentarios.

Todavía estoy pensando en el sueño. Recuerdo que ore con mucha fuerza antes de ir a dormir anoche. Le pedí con todo mi corazón al Espíritu Santo que me guiara, que me hablara. Esperé y esperé y no obtuve respuesta, pero tuve este sueño. Creo que el viejo era Dios y me estaba diciendo acerca de mi trabajo. Nunca entenderé a Dios, y Sus Caminos. Es justo, pero elusivo y amoroso.

Quería que me diera un trabajo que no fuera muy duro. Él no quería que los obreros la tomaran conmigo. Así, que se tomó el tiempo de decirme y advertirme lo que los otros obreros harían. Me ha sido difícil el entender porqué mi hermano me dejó solo, talvez mi hermano era el Cuerpo de Cristo y los obreros eran la gente del mundo, pero me dejo solo además en un lugar, no sé dónde, con una palita llena de arena y con instrucciones de mojar la calle y de colocar la arena en la calle para que no se agrietara.

Señor, no sé si me estás escuchando, pero te amo. Me gustaría asegurarte con fuerza, pero siempre pareces que te resbalas entre mis dedos. Parece que no voy a poder sentarte quieto y preguntarte. “¿Qué sigue?” Pareces estar cinco o seis pasos delante de mí. Señor, todo lo que puedo decir es, “Intentaré, haré lo mejor posible, eso es todo lo que puedo decir.”

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